








Con un buen juego colectivo y una dura defensa fue como se decidió la serie ante los Miami Heat. Un 4-1 que deja muy buenas expectativas en Boston y que hace aparecer a los Celtics de nuevo entre los principales candidatos al anillo.
El cuarto partido de la serie se saldó con la primera derrota de la postemporada para los Celtics, ante unos Heat que pudieron disfrutar de la mejor versión de Dwayne Wade llevandose el partido por 101-92 y poniendo el 3-1 en el computo global.-Al descanso, 16 puntos para Wade, 10 para Beasley y 13 para Richardson. Por parte de Boston, Garnett comandaba con 10 puntos y 6 rebotes, Pierce tan sólo había anotado 7 en una noche poco beneficiosa para el capitán y Rajon Rondo lograba sumar 9 puntos con 7 asistencias.
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Tercer partido de la serie que se traducía como el más importante. Si Boston lograba ganar supondría un gran inyecto de moral y la sensación por parte de Miami de estar ya casi fuera. De lo contrario si los Heat conseguían hacerse con la victoria, impondrían un incómodo 2-1.
Rajon Rondo, 17 puntos y 8 asistencias. Kevin Garnett con 16 puntos y 6 rebotes y Perkins con 12 rebotes y 2 tapones cerraron lo que fue la aportación del quinteto.
Entrar allí es hacerlo en un museo. Preside la entrada el más hermoso logo que se pueda concebir. El trébol, del tamaño de un hombre, aparece meticulosamente tallado en metal con una tenue iluminación de fondo sobre una madera color miel.
Cuando el partido comenzó todo templó en su medida. Pero no lo haría ni un solo segundo con el inquebrantable carácter provocador, latigante y sádico de aquel público enloquecido que por encima de la victoria aspiraba a la humillación. Qué remotos se me antojaron entonces el Madison o el Izod. Qué inocentes guarderías eran en realidad.
Los Boston Celtics dejaron anoche claro que pueden seguir siendo muy competitivos pese a no contar con Kevin Garnett y a pesar de realizar una temporada regular sembrada de dudas y mal juego.
Davis logró realizar 14 tiros de campo con un 50% de acierto y eso sí, sumar 9 tiros libres. Si algún interior debe de ser el encargado de salir a cancha en los momentos finales de un momento apretado ese debería de ser Davis, los libres son su mejor especialidad.Para ello, tanto Doc como todo el equipo creen que Glen se merece ser el principal sustituto de Garnett.
"Los números de Baby fueron buenos en los pasados playoffs", citó Perkins a la prensa. "Así que hemos decidido darle la oportunidad de volver a hacerlo realmente bien esta noche".
No olvidemos que Davis promedió en los pasados playoffs sustituyendo a Garnett unos más que aceptables 15.8 puntos y 5.6 rebotes y decidiendo aquel partido de la serie ante los Orlando Magic.
" He wasn’t KG, but he did a great job," Perkins said. "They’re two different types of players, but we got full trust in Baby. I know he’ll come in and do what he has to do tonight. The good thing about is we don’t haveto survive the whole playoffs without KG. It’s just one game."
Sin duda, esta noche sera un partido con todos los alicientes propios de un partido de playoffs y con el aditivo de las ganas que hay en el Garden de ver a los C´s aplastar a los Heat.
En otro orden de cosas, Tom Thibodeau interesa y mucho en New Jersey para ocupar el puesto de entrenador de cara al año próximo. A ello se suma la posible oferta por parte de los Celtics para que Tim lleve las riendas del equipo verde si finalmente Doc decide dejar las labores.
- Con todo esto no quiero decir que Garnett no se lo merezca pero sí que si a él se le sanciona con la pérdida de un partido por que a los de Miami no les ocurre lo mismo, el trato debería de ser el mismo.
Anoche dio comienzo la primera serie de playoffs con la que los Boston Celtics tendrán que lidiar batalla, ante los Miami Heat en lo que parece será una serie dura y llena de rivalidad.
Volviendo al análisis del partido, el ambiente que se generó en la cancha beneficio y mucho a los Celtics, logrando al fin meterse en el partido y de la mano de Pierce, Davis y Tony Allen sobreponerse en el marcador pasando a dominar el partido hasta el pitido final, imponiendo un marcador de muy bajas anotaciones y dejando a los Heat en 76 puntos una de sus más bajas anotaciones en toda la temporada. El resultado final fue de 85-76 pudiendo así Boston la serie con el 1 a 0 favorable y esperando ya al segundo partido de la serie a disputarse en el TD Garden.Si Garnett recibe sanción finalmente, tanto Haslem cómo O´Neal deberían también tener su castigo. Espero que la NBA no sancione este tipo de actuaciones, propias de playoffs y de la dureza de estar compitiendo por un título. Antigüamente estas acciones estaban a la órden del día y no pasaba nada.
Últimas declaraciones de Quentin Richardson llamando a Garnett y Pierce actrices.
Noticias de última hora: Kevin Garnett ha sido sancionado por su codazo en el primer partido de la serie ante los Miami Heat con un partido de suspensión por lo que los C´s intentarán poner el 2-0 sin la ayuda de Big Ticket. Ahora el dilema está en quien será el jugador que reemplace a Garnett. Rasheed Wallace, Glen Davis e incluso Shelden Williams podrían partir de titulares.

-¿Problemas en el vestuario?-
Los Celtics visitaban New York este pasado martes. Y los Knicks venían de una gira que les había llevado a ausentarse de casa nada menos que doce días, lo que en un calendario como al que me he habituado es toda una eternidad. La mezcla era, pues, inmejorable. Se respiraba un gran ambiente en el Madison esa tarde.
Me suelo preparar para estas citas una serie de posibles entrevistas con los jugadores visitantes. Llevo además una cuartilla que actúa como entrevista tipo. Este género es más válido para tomar el pulso a un equipo que a un jugador en particular. El caso es que entre una y otra había armado hasta los dientes mi revólver de grabación.
Qué rotundo fracaso.
La sala de prensa mostraba bien pronto el revuelo de las grandes tardes. Luego de cruzarme con ese aire espabilado que se gasta Wojnarowski ocupé allá adentro mi habitual rinconcito y mucho antes de la hora bajé a pista. Había calado a Sergio sentado distraídamente en uno de los fondos. Le saludé. Nos dimos un abrazo y pasé a darle algunas de mis impresiones sobre la gira. El desastre de Portland, sus buenos minutos en Los Angeles y el complejo y algo incómodo tema Rudy. La charleta nos llevó como de costumbre a su futuro. Y más ahora que aprieta tanto.
Entre nosotros: no lo tiene claro. No todavía. Y la cosa se adivina tan frágil que pareciera que unos buenos minutos en lo que resta o dos noches de duro banquillo podrían precipitar la decisión a uno u otro lado. El caso es que agradecí la charleta. Se producía en un lugar y momento desacostumbrados. Y antes que verse interrumpida por el calentamiento lo fue porque un miembro de la organización le acercó hasta allí un paquete que contenía unos cómics. Sergio me pidió que se los guardara hasta el final del partido y así lo hice.
El siguiente punto era la caldera del vestuario verde. Antes pasé como es habitual a la sala de prensa a escuchar a D'Antoni y ver el estupendo moreno que en este despuntar la primavera lucía ya la radiante Cervasio. En esos minutos en que todos rodeamos al entrenador, siempre sentado junto a Tina y su cámara, suelo observar a dónde van a parar muchas de las discretas miradas de mis colegas. Y si la ocasión, la falda y la blusa lo merecen, suelen apuntar siempre a las mismas dianas. Y no me extraña. Sus piernas exhibían un deslumbrante brillo producto de alguna crema cuyo coste seguramente me permitiría comer unos tres meses. Y lo mismo el perfume, que nos mareaba a todos. Una de las cosas que nunca entenderé de cierto periodismo femenino es su empeño en incorporar la cosmética a un plano tan inconveniente para lo que en realidad nos incumbe.
Al entrar al vestuario la escena que uno encontraba movía de golpe a la idea de dispersión. Únicamente tres jugadores de los Celtics ya estaban allí. Uno era Marquis Daniels, a mi derecha; otro Rasheed Wallace, en una esquina; y en medio de la estancia, sentado en el suelo con las piernas abiertas, un Paul Pierce que atendía a la pantalla de televisión con el partido de los Knicks en Los Angeles y nos recibió con esa astuta sonrisa que siempre presenta. Una actitud que invitaba a pensar positivamente el resto de la velada.
Daniels y Wallace, ocupando rincones opuestos, enfundados en sus cascos y atendiendo a sus teléfonos, no levantaron la mirada ni una sola vez durante un buen rato. Mientras, Pierce intercambió desde el suelo un par de coñas con Bengtson y Schumann antes de levantarse y desaparecer de nuestra vista. El resto de la expedición ocupaba la trastienda y uno veía con cierta impaciencia cómo iban pasando todos de un lado a otro sin cruzar la puerta que los separaba de nosotros.
Marcell, el colega alemán, le echó arrestos y pidió audiencia a Wallace, que le respondió sin vocalizar con un balbuceo del que apenas capté un 'before'. Vamos, que no hablaría antes del partido. El chaval volvió a mi posición algo compungido y le dije que no temiera nada, que nada perdía de un tipo que si tuviera un poco de vergüenza devolvía el dinero saqueado a las arcas verdes.
A mi derecha Marquis Daniels seguía en modo autista. Sus ojos, como temía, aparecen extrañamente entreabiertos, como si fuera un individuo poco despierto. Y ni el más brutal de los cómicos parecía poder hacerle esbozar la sonrisa. Marquis ocupa una especie de limbo en ese vestuario. Y más ahora, que teme quedar fuera de la batalla que se avecina.
Al poco, cuando la prensa más veterana empezaba a no ocultar su indignación, apareció exactamente el mismo salvavidas que satisfizo a todos en New Jersey: Ray Allen. Cuando todos nos echamos encima, observé cómo Rajon Rondo se colaba con sigilo por detrás de todos a sentarse junto a Kendrick Perkins, que había vuelto del calentamiento y sudaba a chorros. Rondo no daba la impresión de buscar su compañía. Antes bien que el grandote le tapara. Prueba de ello es que un colega se le acercó y Rondo le devolvió una negativa con el dedo. Perkins en cambio accedió a las grabadoras. Tal y como la otra vez.
